
Doce meses con la tasa de referencia en 4,25% invitan a pensar que el escenario se estabilizó. Sin embargo, los datos sugieren lo contrario. El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) mantiene su tasa en setiembre, pero con la inflación de Lima en 4,44% en agosto, su nivel más alto desde 2023 y por encima del rango meta de entre 1% y 3%. Para quien invierte, la pregunta dejó de ser cuándo bajarán las tasas: hoy incluye la posibilidad de que suban.
Tres factores concentrarán la atención en los próximos meses. El primero es la inflación, presionada por combustibles y electricidad y, ahora, por un Fenómeno de El Niño Costero cuyas perspectivas se han deteriorado y que amenaza la pesca, la agricultura, la infraestructura y los precios. El segundo es la Reserva Federal: el tono inesperadamente duro del discurso de Warsh en Jackson Hole elevó las expectativas de alzas de tasas en Estados Unidos y presionó a las tasas largas globales. El tercero es técnico: el Liability Management del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) sigue sin ejecutarse, lo que mantiene el riesgo de nuevas emisiones de mayor plazo sobre los tramos largos de la curva local.

En renta fija, esto obliga a mirar el plazo antes que el rendimiento. Una mayor duración implica mayor sensibilidad a las tasas: como referencia, si estas suben un punto porcentual, un instrumento de duración 2 pierde aproximadamente 2% de su valor; uno de duración 7, cerca de 7%. Por eso en SURA Investments priorizamos las duraciones cortas frente a las largas en la curva soberana local, y en el mercado global se redujo la duración, con mejor valoración relativa en el tramo medio.
Las cifras del año muestran, además, por qué la rentabilidad reciente puede engañar. Hasta agosto, la bolsa peruana acumula 35,5%, mientras que la renta fija local avanza 1,0% y la global, 0,4%. Un fondo que subió mucho no es, por eso, el adecuado para alguien que necesitará ese dinero dentro de doce meses. Los fondos mutuos son útiles porque permiten combinar plazos, monedas y mercados sin armar cada posición por separado, pero su valor depende de que la combinación responda al horizonte, la liquidez y el riesgo de cada persona.

La diversificación cumple aquí un papel concreto. Fuera del país, mantenemos preferencia por el crédito estadounidense de alto rendimiento sobre los Tesoros, por su devengo atractivo, y por las acciones de Estados Unidos, respaldadas por utilidades corporativas que superaron ampliamente las expectativas. Ambas exposiciones responden a ciclos distintos del local y complementan una cartera en soles. Diversificar, en este sentido, es sumar exposiciones con funciones diferentes y no acumular productos.
El BCRP se reúne todos los meses y es tentador tratar cada comunicado como una señal de compra o de venta. Un portafolio construido sobre la próxima decisión de tasas tiene que acertar de nuevo cada mes. Uno construido sobre el horizonte del inversionista, no.
Entonces, podemos afirmar lo siguiente: (i) la pausa del BCRP no equivale a estabilidad, con una inflación de 4,44%, el riesgo de El Niño y una Fed más dura como fuentes de incertidumbre; (ii) en este escenario, la duración es la variable que más conviene calibrar, con preferencia por plazos cortos y medios frente a los largos; y (iii) el reto del inversionista peruano no pasa por anticipar el próximo movimiento del banco central, sino por construir un portafolio acorde con su horizonte, su necesidad de liquidez y su tolerancia al riesgo.

